Crisis y cambio de leyes marcan la ruta turística

Lunes 30 de noviembre de 2009

 

La crisis del turismo mundial está tocando fondo y en los últimos meses se espera una recuperación en el número de visitantes y de ingresos generados.

Las cifras dadas por Carlos Vogeler Ruiz, representante para las Américas de la Organización Mundial de Turismo (OMT), que recientemente vino al país, dan cuenta de que la caída a nivel mundial del movimiento de turistas será entre  6% y 8% al final del año. Pero en  2010 esto podría revertir.

En ese panorama Panamá registra también una caída hasta septiembre de 3.3% en el número de visitantes y un aumento de 0.4% de gastos efectuados de los turistas.

Uno los sectores más afectados es el hotelero, que ha visto reducir el porcentaje de ocupación al caer 13.7% respecto al año pasado.

La desaceleración más marcada se ha dado en los hoteles de más de 100 habitaciones, los que han caído 17.8%. Su nivel de ocupación pasó de 78% en 2008 a 64% en 2009.

El reto de Panamá como destino turístico continúa siendo superar sus carencias y satisfacer las necesidades.

Con esto en mente el Gobierno entrante adelanta una reorientación con una serie de medidas y viene impulsando una nueva hoja de ruta que también ha provocado polémica.

Dentro de esa línea, el Gobierno impulsa el cambio de leyes para actualizar la normativa de los sectores, atiende la necesidad de mejorar la infraestructura para eventos,  prevé ampliar los incentivos turísticos y está comprometido en desarrollar el Plan Maestro de Desarrollo Turístico Sostenible 2007-2020.

Los entendidos, en general, evalúan positivamente la política, pero aportan sus puntos de vista para el desarrollo de esta llamada industria sin chimeneas,  que deja al país unos dos mil 200 millones de dólares al año.

Legislación

La Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) le está consultando a los gremios turísticos sobre aquellas leyes que tienen que ver con los incentivos fiscales, la que otorga licencia para operar a los hoteles, tour operadores y agencias de viajes para analizar elementos que carecen de estas normas con el fin de que se consideren los atractivos nuevos de la industria, adecuados a la época.

Teolinda Quintero de Cortez, directora de Desarrollo e Inversiones Turísticas de la ATP, mencionó que normas como la Ley 8 del  14 de junio de 1994 sobre incentivos fiscales turísticos, así como las leyes 73 y 74 de 22 de diciembre de 1976, sobre las agencias de viajes y que regulan el servicio de hotelería en el país, respectivamente, serán consideradas en este nuevo análisis que pretenden efectuar.

“Son leyes muy viejas ... y hay que actualizarlas”, afirma Quintero de Cortez, dando como ejemplo que cuando se creó la ley sobre agencias de viajes se pedía que el local estuviera en la planta baja de un inmueble para atender al público, cuando en estos tiempos con los enormes edificios que hay en la ciudad se pueden ubicar en pisos superiores.

Al revisar la legislación se pueden incluir áreas del país que requieren aún de inversión, y desde ya se está pensando que se haga con mayores controles.

Hoy la ATP está depurando aquellos proyectos que se acogieron a incentivos fiscales, pero que después de un período considerable no han cumplido con la concreción de los mismos.

La directora de Desarrollo e Inversiones Turísticas destaca que se están haciendo los estudios respectivos para ver qué es lo mejor para los inversionistas, incluso señala que las mencionadas leyes podrían ser reunidas en una sola y que a inicios del próximo año se pretende hacer una formulación al respecto, para que haya un planteamiento formal.

Ferias y más ferias

Es imposible vender a Panamá sin atacar directamente los diferentes mercados y, por ello, en el plan del  Gobierno no se abandonan las ferias para atraer a empresarios extranjeros para que vengan a hacer inversiones en el país.

Al mismo tiempo se ha creado la figura del “promotor turístico” y se han asignado tres de ellos en Montreal, Canadá,  Madrid, España y otro en Bélgica.

El promotor trabaja a través de las embajadas y consulados, y se encargan de promover el destino asistiendo a reuniones con las agencias de viajes, mayoristas, prensa especializada, entre otros.

La llegada al país de hombres de negocios y participantes de convenciones está identificada como una prioridad, sin embargo, el Centro de Convenciones Atlapa se maneja por abajo de su capacidad y hay críticas por su ineficiencia.

Diego Fernández de Córdoba, presidente del Bureau de Convenciones y Visitantes de Panamá, recalca que este tipo de turismo puede representar 10% en número de visitantes, pero asegura que el 30% de las divisas proviene de este tipo de actividad.

“Consideramos que la ATP debe suscribir un acuerdo de colaboración y tomar cartas sobre Atlapa para mejorar su administración”, dice Fernández.

El Bureau propone que la administración se privatice, manteniendo su propiedad estatal, e incluso se ofrece como administrador.

La Autoridad de Turismo se hace cargo de la problemática, pero ve la solución en la construcción de un nuevo centro de convenciones que estaría en el área de Amador. Sería una de las obras insignes que dejaría la administración de Salomón Shamah, pero por el momento el proyecto se encuentra en la etapa del preconcepto, el cual elabora la firma Skidmore, Owings and Merrill LLP  de Chicago.

Esta infraestructura, cuyo costo aún no se ha divulgado, tendrá 15 mil metros cuadrados y sería tres veces la capacidad de Atlapa. La ambición es que el centro de clase mundial pondría a Panamá a competir con países como México y Brasil.

La polémica

Con respecto a la atención de turistas, las autoridades están enviando señales contradictorias, que incluso han despertado la polémica.

Por un lado se está apostando a la nueva ampliación del Aeropuerto Internacional de Tocumen, que sobrepasa los 70 millones de dólares, pero por otro  aumentará a partir de enero de 2010 el pago de las salidas al exterior de los viajeros de 20 a 40 dólares. También se aplicará una tasa de tres dólares en los vuelos domésticos, según decidió la Autoridad de Aeronáutica Civil (AAA).

Estos cobros son desaconsejados por la organización que rige el turismo mundial y que alienta medidas de incentivo, según su representante Vogeler Ruiz.

Pese a ello, la ATP destaca que se está mejorando el servicio con la llamada “migración invisible”, cuyo propósito es que sean las aerolíneas y no los funcionarios de Migración los que realicen el registro de salida de los pasajeros del país, eliminando así los puestos de control migratorio para agilizar el ingreso de visitantes a la terminal aérea.

También hay planes para coordinar con la AAC facilitar la conectividad con el aeropuerto de Howard para la llegada de vuelos chárter, así como mejoras en el aeropuerto de Bocas del Toro y la construcción de una terminal área en las provincias centrales.

La carencia de infraestructuras adecuadas y la rehabilitación de las existentes sigue siendo un tema de preocupación, tanto para las autoridades como para el sector privado que se maneja en la industria del turismo.

Por ello, Shamah tomó como propio el plan de desarrollo del país creado en 2007 y se está trabajando para rescatar los cascos antiguos de las provincias del país. En este sentido, se habla de los conjuntos históricos de Bocas del Toro, Colón, Los Santos, Chitré y Penonomé.

De hecho, se inició un plan piloto en David, Chiriquí, que involucra una inversión que supera los 307 mil dólares y donde se ha incluido la señalización del casco antiguo de esta ciudad, así como la construcción de una vereda colonial, entre otros trabajos.

Sobre el desarrollo de este plan turístico, la empresaria Annie Young J., de EcoCircuitos Panama, dice que es “fundamental involucrar a las comunidades locales en este desarrollo y reordenamiento turístico.

Invitarlos a participar de talleres y por supuesto capacitarlos, pues al final la sostenibilidad turística es también la creación de nuevos negocios locales y que estos puedan lograr alianzas estratégicas con socios inversionistas sin perder en el camino”.

Young opina que la inversión al interior del país es fundamental para la creación de nuevos circuitos y productos turísticos.

“No podemos concentrarnos siempre en las mismas áreas de incentivo turístico, pues existen  en Panamá bellezas naturales, coloniales, agroturísticas y étnicas  en otras regiones que necesitan también apoyo en infraestructura y promoción”, destaca.

De igual manera, un ejemplo claro es la provincia de Colón, la península de Azuero y el golfo de Chiriquí.

Jaime Cornejo, director del plan, estima que unos 2 millones 300 mil dólares se invierten a lo largo del país en 11 destinos en materia de señalización, limpieza, apoyo a los municipios, fortalecimiento de las organizaciones comunitarias, rehabilitación de algunas estructuras existentes, entre otras acciones.

El año pasado se invirtió un millón 700 mil dólares.

Reclamos y carencias

Pero la continuidad no parece un asunto generalizado en la administración, y la paralización de los fondos hacia los cluster empezados en el gobierno anterior es uno los reclamos más sentidos.

“Tenemos que hacer algo para reactivar los cluster, ya que benefician a la micro, pequeña y mediana empresa a través de promoción, mercadeo y viajes de campaña”, dice Ana Arroyo, presidenta de la Asociación de Tour Operadores.

El programa “Impulsa” está detenido y varios proyectos se encuentran paralizados. Se han creado cluster en el área de Azuero, Chiriquí y en la ruta ecológica. Leslie Benuzzi, coordinadora del cluster de Coclé, expresa que “somos muchas

las empresas que no hemos podido finalizar los proyectos porque se congelaron los fondos del Estado”.

Para que sean más exitosos, Arroyo señala que estos planes de mejoramiento de la competitividad deben contemplar a expertos del área, ya que algunos consultores que han participado no han podido impulsar los proyectos por desconocer el área.

Arroyo reclama también que las pequeñas empresas con más de 10 años de operar en el mercado no reciben financiamientos “blandos”, a pesar de que generan muchos empleos y riqueza para el país.

La ATP mantiene el optimismo en que  el número de visitantes mejorará a corto plazo y registrará un crecimiento en los últimos tres meses del año, lo cual beneficiará sobre todo al sector hotelero.

Fuente: La Prensa
Mario A. Muñoz y Raúl A. Bernal